lunes, 11 de junio de 2012

L@s chic@s de 'Puebla de las Mujeres'

Podía haber escogido otro título, un circunloquio quizá más evocador. Pero quiero que rápidamente, por mor de la magia de Facebook o Twitter algunos de aquellos incandescentes jovenzuelos del Abyla y Siete Colinas se den por aludidos y se concedan la suerte de unos minutos de magia retrospectiva. Hoy, cuando muchos de ellos andarán peleándose con hijos que contarán con aquella increíble edad en la que nos hicimos cuasi-adultos de golpe, el paso del tiempo no podrá arrebatarles la sucesión de unos días increíbles, de ensayos prolongadisimos, entregados y divertidos o de madrugadas de conversaciones vitales para la edificación de los pilares de nuestra personalidad.
Y fue así. Yo, que jamás osé a pronunciar en público ni una sola palabra y cuando aún gustaba a escondidas de los Clics de Famóbil o de andar por ahí con pantalones cortos (de los de por encima de la rodilla), me vi empujado a participar de una aventura llamada grupo 'Al-Andalus', del que germinaría una única e inolvidable representación que marcó, que maravillosa e irremediablemente marcó, nuestras vidas.
No imaginarían los hermanos Alvarez Quintero que su portentoso sainete uniría a una veintena de adolescentes hasta arrastrarlos al desenfreno de la amistad, a la exaltación vital y preciosa del futuro que se está escribiendo. Sobre el escenario de aquel inmenso salón de actos -compartido del instituto 'masculino' y del 'femenino'- nos convertimos en personajes de una Andalucía mágica, al tiempo que despertó en todos nosotros el interés y casi la devoción por las tablas, por la comunicación y por la expresión en todos los sentidos.
Pero fue algo más, aquella inolvidable profesora, María Jesús de Lara Yuste, nos enseñó a querernos a nosotros mismos. Y en ese descubrimiento todos a la vez tendimos lazos de increíble fortaleza que aún hoy, décadas después, me atan (afortunadamente) a amigos tan importantes para mi como aquel curica irredento que escenificaba Felipe Román con quien hoy, muchos, muchos años después, recordábamos por  WHATSAPP aquel milagro de tardes eternas que iniciábamos emulando el acento grácil y liviano del pueblito gobernado por mujeres de tronío, y que terminábamos en confidencia colectiva de amores incomprendidos, no correspondidos... compartíamos esos secretos tan grandiosos que solo a esa edad puedes esconder. Se fumaba a hurtadillas... Recuerdo como Mari Carmen Luque en pleno ensayo me dijo... "Enciéndeme un cigarro y me lo traes"... a lo que yo respondí... "¿Y eso como se hace?". Iluso e imberbe de mi.
Hoy los nombres ficticios y los reales se me confunden, pues hace años que no se nada ni de Pepe Lora, ni del Guitarra, ni de Juan Mellado...Se que muchos cruzaron el charco, otros aún permanecen en la orilla mágica del lugar donde echaron el ancla, para siempre, nuestros sueños. Y no me olvido de nadie, no. De ninguno.
Eso sí, una docena de increíbles fotos congelaron el instante del pre-estreno, un momento que para mí supuso estrenar el inicio de un recorrido que me llevaría lejos. En esa tarde, rodeado de todos mis amigos, soplé las velas de mi cumpleaños. Tal día como hoy. Horas después, 'Puebla de las Mujeres' puso en pie a los más de doscientos espectadores que abarrotaron aquel salón de actos, atraídos por la curiosidad de ver de qué eran capaces sus compañeros de instituto, en esa edad en la que el sentido del ridículo es un arma potente y devastadora. Pero no, nosotros nos vestimos, nos maquillamos, nos equivocamos, nos meábamos de la risa y creo, creo, que incluso llegamos a llorar.
Cuando Maria Jesús salió al escenario a presentar; todos nos miramos tras de las bambalinas siendo muy conscientes de que habíamos cruzado una línea hacia el mañana y que todos habíamos aprendido el valor de la unión, de compartir, de aprender juntos y de asumir la cultura como un tesoro que es necesario apretar contra el corazón.
Aquella borrachera de éxito, de exaltación juvenil nos duró muchos días. Todos a una. Todos juntos a todos sitios. Nadie fue capaz de decir en voz alta que el verano se acercaba y con él la diáspora. Pero esta fue solo física; el tiempo ha demostrado que los recuerdos permanecen; que la gente o tu gente siempre te acompañará en el equipaje intemporal e inmaterial con el que sorteamos las etapas de nuestra existencia.
'Puebla de las mujeres' fue mi alternativa a la vida adulta. Y me dejó algo que en lo que tiempo después reparé: me di cuenta que ya no tenía miedo a hablar en público (y mirad por donde me fue a salir la jugada).
No se por donde andaréis, chic@s. Pero si alguno lee esto recordad cuanta felicidad irradiábais al mundo aquel lejano 10 de junio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mís amigos
¿dónde estarán?
Mis amigos,
con los que hice la revolución...

Lo que daría por volver a sentarme en El Carromato a tomar una cocacola y unahamburguesa como tantas tardes de conversación y paseo con todos aquellos buenos chavales de Puebla. ¡Qué felices fuimos! Marian, Miriam, Aicha, Haya, Almudena, Jose, Juan "Guitarra", Juan Mellado, Mari Carmen, Sora... María Jesús... y tantos amigos que nos alegraron el alma...
Felipe

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